Una mirada a la violencia de genero y la Ley Integral desde el Trabajo Social.

La violencia ejercida contra las mujeres por razón de género es probablemente entre las formas que adopta la violencia una de las más antiguas y sin embargo no ha sido hasta décadas recientes cuando la sociedad y los poderes públicos han puesto el foco de atención sobre este tipo de violencia.  Se ha convertido en un problema de Estado, sacándolo fuera de la esfera  privada,  convirtiendo el problema  de la violencia de genero en algo vinculado a lo publico y lo político, dejando de considerarlo un asunto únicamente  vinculado al ámbito familiar.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Igualdad y Servicios Sociales, a fecha 5 de  Julio se habian contabilizado 27 mujeres muertas por violencia de género, de las cuales solo 5 habían denunciado, 4 tenían medidas de protección en vigor y de estas últimas en 3 casos el quebrantamiento de medidas tenia consentimiento de la victima. Este dato supone un incremento con respecto al año pasado aunque bien es cierto que para analizar los datos ha de esperarse al año completo. Por otro lado, el número de denuncias interpuestas ha descendido en los dos últimos trimestre, siendo hasta un 3% menor que el último trimestre de 2012, lo que confirma una tendencia a la baja que expertos no relacionan en ningún caso con un descenso real de casos de violencia de género. Solo 2 mujeres de las 27 fallecidas este año habían denunciado.

El día 9 de Julio la presidenta del Observatorio contra la Violencia domestica y de Género, Inmaculada Montalbán, denuncia “una bolsa oculta de maltrato” en nuestro país que no aflora. Con este dato aboga por la necesidad de conceder ayudas sociales a la victimas sin necesidad de una denuncia previa como establece la Ley, es decir, desvincular la prestación a la denuncia.

Hace menos de dos días el Secretario de Servicios Sociales, Juan Manuel Moreno denunció en unas jornadas “el entorno cobarde de la víctima” pidiendo un mayor grado de implicación a la sociedad contra la violencia de género porque es una batalla que las administraciones no pueden librar solas.

En España contamos desde hace 8 años con una ley de protección integral, sin embargo, presentado este panorama actual, y a grandes rasgos:  es impensable no hacer una reflexión sobre una ley que no parece estar cumpliendo las expectativas. Sin olvidar, que en esta época de crisis económica, los presupuestos destinados a la prevención de violencia de género se han visto reducidos severamente, llegando a un 21,6%

La  cifra de mujeres asesinadas sigue incrementándose y gran parte de los profesionales que trabajan en el ámbito de la violencia de genero lo hacen con frustración mientras vemos estas cifras crecer. Es comprensible que desde muchos ámbitos profesionales se pongan en duda constantemente las leyes promulgadas a fin de erradicar el problema.

Es impensable no hacer hincapié en una mayor prevención, una necesaria sensibilización y un análisis a las bondades que la ley nos ha traído, y a los aspectos que quizás convendrían ser repensados.

Repensando, voy a centrar la critica en tres aspectos que considero importantes en la lucha contra la violencia de genero y que sin embargo no han sido tenidos en cuenta en la Ley. El primero detectado como ciudadana de a pie, y los dos últimos detectados en el ejercicio profesional como Trabajadora social.

1. La nula lucha contra la culpabilización de la victima, muy arraigada aun en la respuesta de la sociedad ante el problema

2. La ausencia de medidas dirigidas a colectivos concretos.

3. La necesidad de desvincular denuncia y ayudas sociales y económicas

Que la Ley de protección integral tiene aspectos que pueden mejorarse es indudable, como indudable es también que la sociedad, -pese a que los esfuerzos no son pocos- no se ha implicado todo lo que debería, quizá mas por desconocimiento que por desinterés.

Si la prevención es básica, la sensibilización desde una óptica adecuada y global lo es mas. Se ha hecho mucho hincapié en, por un lado tratar de explicar  el origen de la violencia poniendo sobre la mesa la desigualdad de genero perpetuada a lo largo de la historia y por otro, influir en esta cuestión fomentando educación en igualdad, incorporando la perspectiva de genero . Se explica el porqué ocurre, pero poco sabe la población del como, de que manera ocurre o del porque algunas victimas no saben qué les ocurre. Se obvia tratar de explicar a la población porqué la victima necesita ayuda.

Una de las ultimas campañas hizo un tímido intento en incidir en este aspecto, nos mostraban las señales, pero siempre desde fuera. Es bueno que los familiares sean capaces de detectar esas señales pero se ha de cambiar la óptica, hemos de dejar de mirar la violencia de genero desde fuera, hemos de ponernos en la mirada de la victima. Hemos de buscar la empatia de la sociedad, no la alarma. Hemos de vigilar e intervenir y para ello debemos tener siempre en cuenta un concepto muy básico y sin embargo poco conocido: la anulación de la victima.

Es frecuente, en cualquier reunión social, oír expresiones como: ¿ Y porque no le deja? o Anda que iba yo a aguantar eso. Es claro, que gran parte de la sociedad no tiene en cuenta este concepto.  Es necesario una labor pedagógica para con el resto de la sociedad.

De igual manera que se consienten, por ejemplo, determinadas actitudes de una persona que está pasando por un proceso de duelo, y somos condescendientes, hemos de explicar a la sociedad, no solo cual es el origen de la violencia, sino como afecta a la victima y que es lo que el resto podemos hacer para ayudar, porque no hay enfoque global y respuesta integral mientras no se implique al resto de la sociedad. De modo que las ultimas declaraciones del Secretario de Servicios Sociales, Juan Manuel Moreno , que ya mencioné, yo las matizaría diciendo que no hay un entorno cobarde, sino ignorante.

Para enfrentar un problema, hemos de saber que problema estamos enfrentando. Un padre, por ejemplo, puede detectar señales de violencia de genero hacia su hija por parte del marido, pero este señor no solo tiene que saber que existe un numero a su disposición, que puede solicitar una orden de alejamiento, etc. sino que además tiene que entender , que si su hija no pide ayuda es porque puede que ya no tenga voluntad para hacerlo, y sabiendo esto es como tiene que implicarse, viendo a la victima, como victima.

Por otro lado desde el ámbito de la intervención social y teniendo en cuenta que los Servicios Sociales básicos son la puerta de entrada de colectivos bien distintos, detecto la ausencia en la ley de medidas dirigidas a colectivos específicos con características peculiares como puede ser mujeres discapacitadas, tercera edad, inmigrantes e incluso mujeres en ámbito rural. Si bien es cierto que con posterioridad a la ley se han ido elaborando planes en los que se recogen distintas medidas en especial atención a  determinados colectivos, era necesario haberlo recogido en la ley de una manera expresa y no dejarlo a la arbitrariedad de los planes adicionales.  De igual manera ocurre con el colectivo homosexual, a quien la ley no ampara de ninguna manera.

También desde el ámbito de la intervención social y al hilo de las ultimas declaraciones de Inmaculada Montalbán seria un acierto desvincular la ayuda de la denuncia, o reformular una ayuda que acompañe a la victima en el proceso que va desde que pide ayuda hasta que finalmente interpone una denuncia, mas allá de los dispositivos de urgencia que ya están funcionando. Sabemos, estadísticamente que tras una intervención de urgencia son muchas las victimas que finalmente no presentan una denuncia. Concretamente desde Servicios sociales y en la practica diaria somos muchos los profesionales que hemos visto limitada nuestra intervención por la rigidez de la vinculación denuncia/ayudas sociales.  No podemos decirle a la victima que duda que solo en caso de denuncia se pone en marcha toda la maquinaria recogida en la Ley, debemos ofrecerle un “punto de apoyo” en forma de ayudas de carácter social o económico mientras se decide a dar un paso, que para las victimas es en verdad una zancada de 1000 metros.

Fuera ya de las tres ideas marcadas al principio, me gustaría poner en relieve una realidad que cada día me preocupa mas como profesional: la excesiva feminización en la intervención y concepción del problema de la violencia de genero.  Se ha cometido y perpetuado el error, de apartar a los hombres de la intervención con mujeres sin darnos cuenta que tanto hombres como mujeres hemos de ser referentes en la lucha contra la desigualdad. Si la mujer puede comprender mejor a otra mujer- argumento que personalmente pongo en duda- el hombre es el mejor referente para mostrar una visión distinta y por ende correctora  de lo masculino. Intentar implicar a los hombres en el proceso parece ser otra de las asignaturas pendientes, tanto para los poderes públicos, como para las asociaciones u organizaciones de mujeres.

A fecha 24 de Noviembre, 42 mujeres han sido asesinadas.

Basta.

M.Carmen A. Medina.

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Publicado el noviembre 24, 2012 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me ha gustado. Miras donde poc@s miramos

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